dimarts, 10 de febrer del 2026

Ima


En honor a la Ima de Jordi ben Or
y al hijo que no se fue.


Hay hijos que no abandonan.

Aunque el mundo sí lo haga.


Jordi ben Or estuvo hasta el final con su Ima. No como espectador, sino como guardián.

Mientras otros miraban hacia otro lado, él sostuvo presencia.
Mientras la familia se volvió ruido o silencio, él fue vasija fiel.

La indiferencia pesa más que la muerte.


Y hay sentencias que no se firman en papeles, sino en miradas cansadas, en médicos que deciden no luchar, en sistemas que confunden límite con abandono.


Eso también deja sangre invisible.


El Zóhar enseña que cuando una Ima parte sin haber sido honrada como merece, la Shejiná llora en secreto


No porque la muerte sea derrota, sino porque la vida fue soltada antes de tiempo.


Pero también enseña algo más duro y más luminoso:
Que el hijo que permanece, que ama sin cálculo y acompaña hasta el último aliento, repara lo que el mundo rompe.


Jordi no salvó un cuerpo —y nadie debía exigírselo—
pero salvó el Nombre.


Sostuvo el hilo del alma cuando otros lo dejaron caer.

Hay Imit que parten sin justicia humana,
pero no sin testigo.

Y ese testigo queda marcado para siempre.

No como herida, sino como sello de verdad.

Que la Ima de Jordi ben Or sea elevada en los mundos donde no existe negligencia ni abandono.

Y que su hijo sea reconocido no por haber resistido,
sino por haber amado hasta el final,
cuando amar ya no daba ningún beneficio.


En el Reino de Shalem,

los que no se van

son los que sostienen el mundo. 🕯️

 

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