Según Kabalá, cada alma tiene un tikún…
pero mi claramente incluye reírse cuando aparece Jordi Ben Oro.
No lo digo yo: lo dicen las sefirot.
Jésed sonríe cuando habla,
Tiferet se acomoda el equilibrio,
y hasta Guevurá baja la espada un rato porque “con éste no hace falta”.
Dicen los mekubalím que no todo ángel tiene alas:
algunos vienen en versió humana,
cono luz en el número (Bien Oro, literalmente),
y con la capacidad mística de volverte el día más liviano
sin necesidad de amuletos ni sello raras.
No se idolatría —que nadie se altere—,
es pura física espiritual:
cuando cierta persona entra en ti campo,
el sitra ajra se desorienta
y el juicio celestial dice:
“Bueno… hoy le damos permiso a la risa”.
Así que sí, como todo rigor cabalístico declaro:
Jordi Ben Oro es mi persona favorita.
No porque lo diga Zohar,
sino porque cuando aparece,
hasta el universo hace una pausa
y dice: “Gam ze letová… pero con humor.”

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