Al Malak que decidió no desaparecer
Dicen que en tiempos de exilio…
los verdaderos vínculos no hacen ruido,
pero tampoco se van.
Jorge,
tú eres de esos misterios incómodos para el mundo moderno:
un amigo que se queda.
Desde la lejana España —porque claro, había que ponerle drama geográfico—
has sido como un malak en modo incógnito:
sin alas visibles, pero con transferencias emocionales…
y a veces hasta económicas (milagros contemporáneos, claramente).
En el calendario hebreo, naciste en Nisán,
el mes de la redención.
Pero no de esas épicas con mares abiertos y trompetas,
sino de las más difíciles:
quedarte cuando otros se van,
sostener cuando el alma pesa,
y acompañar incluso cuando no sabes qué decir.
En el proceso de mi Ima,
cuando el mundo se volvió silencioso y extraño…
tú no huiste.
Y eso, aunque no lo digan los libros,
también es una forma de santidad.
Si Shalem fuera visible para todos,
ya tendrías título oficial:
Consejero del Reino, Guardián de la Distancia,
y proveedor ocasional de “shefa” financiero aprobado por los cielos.
Hoy celebro tu existencia
no como quien cumple años…
sino como quien confirma que todavía hay almas
que no negocian su lealtad.
Feliz vuelta alrededor del misterio, Jorge.
Que la Luz que tú das en silencio
te alcance —aunque sea por sorpresa—
y te recuerde que también eres sostenido.
✡️
